Reformar la Constitución: una odisea que es mejor ahorrarse

Reformar la Constitución: una odisea que es mejor ahorrarse

Algunos partidos políticos plantean reformar la Constitución. Pero no es tan fácil. En el Congreso deben ponerse de acuerdo en la reforma dos tercios de los diputados. Después, la reforma ha de obtener el mismo acuerdo en el Senado. Si una de las dos cámaras no llega a la suma, la reforma no es posible. Si tirará adelante, se deberían convocar unas nuevas elecciones generales, de donde saldrá un nuevo Congreso y un nuevo Senado, que deberán ratificar la reforma por mayoría simple y mayoría absoluta respectivamente. Entonces, el Congreso debería redactar los artículos de la nueva Constitución. Una vez redactados, se deberán volver a ratificar por dos tercios de las cámaras. Además, el Senado podría decidir modificar el texto. Entonces habría dos constituciones, la del Congreso y la del Senado y se debería crear una comisión para llegar a un consenso con un nuevo texto que, de nuevo, deberá volverse a ratificar en el Congreso y el Senado, otra vez con dos tercios. Sólo después de este proceso, se aprobaría la nueva Constitución que, finalmente, debería ser aprobada en referéndum por parte de todos los ciudadanos y ciudadanas del Estado. Todo el proceso es un verdadero embrollo que quizás es mejor ahorrarse.

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